Le atacaron súbitos deseos de belleza en cualquiera de sus formas. Sólida, líquida, comestible, tóxica, intangible.
La realidad se masturbaba, desnuda e implacable; ante esa visión, prefirió sedarse con nostalgia de todo lo no vivido.
Durmió esa noche con la mente agarrada a todas las estrellas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario