miércoles, 10 de diciembre de 2008

Exhumaciones (Parte I)

"Tú me decías: esto es el amor en su forma más pura. Y yo, no sabes (¿o sí?) cuánto me esforcé en creerte; pero nunca ví más que una convivencia desnuda. Algo, supongo, tuvo que ver la intermitencia del asunto...algo tendrían que ver las -siempre ausentes- manifestaciones pueriles de ternura. Porque sin todo eso, lo que tú te empeñabas en llamar relación -sobre todo cuando desaparecía de la noche llevada por otros- para mí era un uso crudo de mi cuerpo, y qué joven era entonces mi cuerpo. Sabes, una rara transacción de mis tristezas aplanadas contra tu sabiduría. Hombre, yo te creía.

'Eso no es necesario', dijiste tantas veces. No lo era ni la pasión de mis palabras ni los ojos del mundo sobre nosotros. 'Nosotros' no era necesario. Era más bien una palabra que compartías con una mujer que usaba un anillo idéntico al tuyo. ¿Qué le iba a hacer entonces? ¿Qué me quedaba sino la huida?

No vengas a decirme nada. No vengas a decirme que algo tuvimos y por dios, no te justifiques. No te odio, no me diste tiempo; pero déjame con el que arriesgo, con el que duele, con el que se atrevió a apostarle a mi inconstacnia. Déjame con el primer 'nosotros' verdadero de mi vida.

No estás viejo porque me lleves quince años. Lo estás porque ya no puedes creer en nada. No estás viejo, querido, estás muerto."

viernes, 5 de diciembre de 2008

Pretextos incoherentes

Ya se me acabó el café y también el pudor, esa sensación que te hace fingir que estás trabajando cuando en verdad te estás aventando el chisme de la mañana en los blogs - recurro a ellos cuando no quiero leer el periódico pero aún así quiero saber del mundo-.

Además, hoy tengo una extraña sensación de desnudez, fruto de venir a trabajar de mezclilla y tenis -unos tenis rojos que tienen más de la sexta parte de mi edad-. La cara lavada, los ojos dormidos y el pelo sucio... como que sin disfraz me siento una completa extraña, una equivocación en este lugar lleno de abogados. Porque, bueno, sea lo que sea y tenga los créditos que tenga, nunca me voy a convencer a mí misma de voltear cuando dicen: ¡licenciada! Más bien me considero mesera con aspiraciones. A veces mesera, a secas.

Es un poco vergonzoso el estado en que me encuentro. No estoy ni cruda como para justificar mi cara de güeva infinita, ni verdaderamente deprimida como para que deba irritarme la actitud positiva de la joven estudiante de leyes que rellena la carencia de su brazo derecho con amabilidad y un extraño perfume con olor a bebé -digo, tiene veinte años-.

Hoy es el día en que quiero alejarme del frío y tenderme en una playa michoacana, con una caguama y un cesto de pescadillas, volverme mesera de un bar en Vallarta, leer puras cosas inútiles y fugarme con una banda de hippies. Hoy es cuando me siento tan yo que me pica, tan culpable por floja, tan feliz por libidinosa.

Ayer alguien me decía que lo verdaderamente terrible de volverse ateo es que te cae el veinte de que, mal dejes de respirar, se acabó el show. Y cuando haces el corolario a los otros es aún peor, porque no importa en cuantas metáforas creas, ya los perdiste. No me cayó el veinte de la muerte, desde luego, pero definitivamente me puso a pensar en la vida... qué larga parece, pero qué pronto se acaba. No hay que desperdiciarla en pendejadas. Chingue su madre, me voy a la playa...


miércoles, 3 de diciembre de 2008

La cita de la semana

"Hay que ser muy inteligente para poder ser tan güevón..."

Anónimo (porque es mejor no quemar a nadie)

Pa cuando se ofrezca

Se me ocurren un montón de cosas por las que quise tener un blog. La verborrea, por supuesto, es una de ellas... una malograda vocación por decir que vino a torcerse tanto como para terminar aprendiendo a escribir sentencias.

Aún así, no me resigno a ser una ciudadana respetable y escribir puras cosas útiles, aprovechar el tiempo y ser productiva.

Una parte de mí cree sinceramente que el día que lo haga habré empezado a morir.

Por eso, y porque llevo más de cuatro meses hasta la madre de amor -no sé lo que pueda quedar de mi cuerpo después de ello-, sólo con tan pobre excusa, es que me atrevo a la piratería web:
(SensacionalD es el objeto de mis malas acciones)

She says she needs me, everybody is going to have to wait

Elbow publicó álbum este año, el fabulantástico The Seldom Seen Kid, que incluye una fabulantástica joyita, emocionante, divertida, pegajosa, sentimental y tremenda:

Acá, la línea que da pie a todo, como en el origen de las cosas. A veces hace falta ese nivel de felicidad en nuestras vidas. Son los gajes de andar por estos rumbos.

I have an audience with the pope
and I’m saving the world at eight.
But if she says she needs me,
she says she needs, me everybody is going to have to wait.

Quien ande a ese nivel, que pase la fórmula.