miércoles, 13 de agosto de 2008

Cruda de endorfinas

Heme aquí, en una bizarra actitud de beatitud exhibicionista, después de una intoxicación casi letal por endorfinas...no es tan bueno como parece.

La cosa es que la felicidad es más bien muda, por imbécil. En mi caso, también es improductiva y casi paralizante, con peligrosas tendencias a la amabilidad y la sonrisa gratuita, inmotivada. Tiene mucho que ver con cerrar los ojos y perder la noción de arriba y abajo, esto de no-saber y deambular por ahí con esperanza incongruente en el mundo... no sé porqué es tan buscada, la muy perra.

Por fortuna, a mí nunca me duran los dealers.

domingo, 10 de agosto de 2008

Cangrejo en el cuello

Poco a poco le fue perdiendo el miedo a ese trabajo. Después de un tiempo, confesaba, tenía una predilección por los habitantes de ese interior, que a fuerza de monocromo beige parecía siempre más colorida que el resto.

Ese día tocaba pasar por Máxima 1, todo el bloque D; eso del trabajo social se metamorfoseaba en un poco de terapia, otro tanto de asesorías académicas y un mucho de interacción indefinida que se atoraba entre cierto amor materno y el mero trabajo. Llamó antes de entrar; casi nunca tenía que mandar localizarlos, ellos habían aprendido esperarla, no todos, claro está, pero sí los suficientes para considerar que su esfuerzo no se desperdiciaba del todo.

El Mil, D-5; segundo de secundaria, rápido progreso, maldita la cosa, querido, porque de aquí a que vuelvas a pisar la calle median más de veinte años. Se asustó al encontrarlo encorvado en su litera, ocultaba algo oscuro entre las palmas enormes, y en ese lugar podía ser siempre lo peor, para qué mentirse. Ella se aclaró la garganta, la forma más sutil que encontró para distraer la mirada del Mil... se sorprendió de encontrarla empapada, y el miedo en su vientre se transformó en ternura súbita. Entre los brazos tatuados y enormes de ese hombre reposaba un gatito negro, minúsculo, una pelusa extrañamente quieta con dos puntitos brillantes a modo de ojos.

-¿De dónde lo sacaste?

- Mire, esos putos del B estaban como pateando algo en la cancha, ya ni maullaba, lo dejaron bien madreado, ya ni chingan los ojetes. Pero está vivo, mire, ya comió un poquito, pero está bien madreado.

Lo sostuve entre las manos. Es hembra, le dije a su humano. Pero sí, está muy lastimada, quién sabe si sobreviva, José. Se me hace que tiene rota esta pata, es raro que no se queje.

-¿Cree que le duela mucho?

- Parece estar sufriendo, es muy pequeña para aguantar tanto. ¿Quieres que me la lleve, al veterinario?

-Ándele, a ver si se compone, pobre gatilla.

El veterinario no se anduvo con rodeos, había daño cerebral, un dolor probablemente insoportable. Dormirla, dijo. Un golpe de negación le dio de lleno en el vientre, pero no podía ser de otra manera. Durmió a la gata...

Yo no sabía qué inventar el jueves que tocó ir de nuevo al bloque D. El Mil me esperaba, y yo con esta mierda de ser el santaclos de las noticias jodidas. No me digan que el hecho de matar a tres sujetos a punta de AK47 cancela los sentimientos del ente que sostuvo el arma, o su importancia. Nadie de ustedes vió los ojos llorosos del Mil, ni su mueca sin aire cuando le dije el diagnóstico de Helen, el nombre que José tenía preparado para su gata. (Por eso del daño cerebral que me dijo, ya sabe, esta señora, Helen Keller. )

Pasó su mano por la espalda tensa y musculada del otro.

-Estaba sufriendo mucho, se hizo lo que se pudo.

Pero me sentí asquerosa, evidentemente yo no entendía nada del dolor de este hombre-niño, evidentemente yo creía -como todos los otros hipócritas de afuera- que los asesinos tenían prohibido el acceso a la pena, que nosotros somos los buenos, y ellos los malos, que una pared y una sentencia y un uniforme te pasan a otra categoría de ser humano, que un acto te define, y yo, tan pinche redentora, durmiendo bien, y el pinche sistema devorando gente, y yo con mis mamadas sociológicas cuando lo único que debiera importar era este hombre conteniendo el llanto, o no sé, si puedas decirle adulto a un ser de veintidós años, atrincherado entre sus tatuajes y su pasado, puta madre, yo no entiendo nada, y sintiéndome tan buena, qué asco, dios mío, tu no amas a pinche nadie, no es posible, no eres posible, vete a la mierda, qué asco...


- Como que me duele la cabeza ¿podemos ver lo de los ejercicios la otra semana?

- Sí, nada más no se te vaya olvidar, ¿te consigo algo de enfermería?

- No, déjelo, ahorita se me pasa. Estee..gracias, bueno, ahi la vemos.

Oh Señor, con qué bella y refinada crueldad haces sufrir a tus criaturas.

Entendimientos

Hubo un compás de sexos rozándose, hubo un beso que duró dos eternidades. Silencio, y un cuerpo que vibra, no, mira, que son dos, todavía veo dos cuerpos balanceándose al borde de la muerte más dulce. Y ya no más, queda una sola mirada, y un solo sabor a resaca, y un deseo inmenso...el mismo beso se prolonga, ya es todo una sola cosa, un solo arco tensado que revienta en miles de partículas luminosas y adheribles, que les deja atónitos, mirando que han vuelto a ser dos, pero ya no los mismos, porque uno advierte las esquirlas del otro fundiéndose en la propia piel. Es sólo un compás, tú sabes, un compás de caricias dulces que no pudo evitar transmutarse en el menos útil (biológicamente) de los coitos.

jueves, 7 de agosto de 2008

That was hardcore

Cierro los ojos, y me hace una puta pinche inmensa falta ponerme a llorar decentemente. Vete a saber por qué, averíguamelo. O desaparece, fúndete en la madrugada sin fin de mi desmemoria, vete, llévate mis inexplicables impulsos de aullarle a una luna que no veo, que ni conozco.

Quítame estas moraduras del cuello, de los muslos, de los senos. Tus dedos y mis dedos, entrelazados entre la mugre de tu cama, nada se dijeron. No soy la que crees, ni la que odiaste. Quizá sí, sólo ahora, después de tanta furia.

Muérete de una vez, o mejor, vuélvete al vientre de tu madre. Retrocede hasta el orgasmo de tu padre, extravía el camino hacia el inicio de tu vida. Y, mi muy amado, si no puedes evitar tu propia existencia, ten la gentileza de pretender nunca haberme conocido, porque esas horas nuestras de canibalismo me dejaron unos deseos incontrolables de sacrificarte, entera, mi sangre.


miércoles, 6 de agosto de 2008

Sick puppy.

-Definitely, you're a sick puppy.

-But, what in hell is that?

- You'll see, a sick puppy is a twisted person who actually enjoys being so.

Nunca me habían descrito tan bien.