miércoles, 27 de octubre de 2010

Bitchin'

En este cuarto a oscuras que es mi blog, me he declarado ya demasiadas veces incompetente para trabajar ante y a causa de mis pinches hormonas. Pero hoy fue el colmo de las ganas de llorar a causa de un motón de pendejos e idioteces que cotidianamente nada más me hacen pensar que el trabajo de los de aquí lo podría hacer un simio medianamente entrenado. Creo que ha sido uno de los peores días en la historia de mi corto tránsito por la burocracia de planta:

9:00 Sí llego, a huevo, auch, mi auch, noooo! se va el estúpido ascensor.... (inserte sonido de tobillo doblándose desde doce centímetros de altura).

9:05 Llego sin aliento después de ocho tramos de escaleras, tarde, por cierto (ahí va otro descuento a la quincena, fuck!)

9:30 Mi jefe, cuyo atractivo físico es inversamente proporcional a su estatura (mide 1.65: es un llaverito guapo), me llama a su oficina. Esto es un poco raro, pues normalmente trabajo como menonita en un cubículo lejano y le entrego el resultado de manera prácticamente anónima, porque él llega a las 9:30 a.m. y se va por ahí de las 2:30 p.m., mientras que yo ignoro cuánto me deben de horas extra. En fin. Es para echarme en cara lo maaaal clasificados que estaban los estúpidos expedientes que ordenó ¿quién? otro pinche auxiliar... ah, sí, me cajetea a mí porque esa era mi responsabilidad ¿eh?¿y a mí cuándo chingados me dijiste?.
Seee... salgo haciendo pucheros y pensando que ya no lo encubriré con su jefe cuando se vaya a ver el fut. En el pasillo me entero que ayer le patearon los huevos en el partido de la oficina. Qué bueno...ni hablar, no habrá más llaveritos guapos por el mundo (su esposa es más chiquita).


9:50 El nuevo no deja de hablar. Si sigue insultando el café que preparo (mientras se lo toma) se lo voy a aventar en la cara. Pinche...pinche....naco ¿porqué? no sé, no le gusta mi café, es un pinche naco...

10:00 Impresora atascada. Me encajo una pieza metálica en el pulgar ¿qué esta cosa no era puro plástico? Ash...era una pinche grapa. ¿Porqué putas NADIE le quita las grapas a las hojas de reciclaje? Quince minutos y tres heridas después, sale la hoja completa. La doña con la que comparto la impresora me mira con recelo. Pinche vaca, como tienes base te la pasas haciéndote pendeja. Y dándole masajes al llaverito, por cierto. Tan inocente él que no se da cuenta de cómo se lo agasaja esta mujer...
El llaverito es como el vampiro marica de Crepúsculo...

11:00 Montañas de trabajo. La recepcionista no ha pasado los oficios que le di hace SIETE PINCHES DÍAS... me llama el jefe del llaverito. Por supuesto, para cagarme porque no he pasado los oficios que pasé hace una semana... ajá. Ahora la recepcionista me firma de recibido y me odia más que antes...haré moverse a su inmenso trasero... pobrecita. Gana el doble que yo, hace un 20% y la obligo a sellar un montón de papeles pendejos... sí, I'm bitchin.

12:00 Fantasías terroristas.

13:00 La doña lujuriosa pone a Juan Gabriel.

14:00 Cumpleaños del jefe de jefes. Shit! No sabía... no, no lo felicitaré (ya lo hicieron todos los seres humanos de este edificio).

15:00 Hambre, examen, hambre. ¿Porqué soy tan tonta y tan fea y nadie me quiere?

18:00 Break. Voy a quejarme en el blog...

19:00 Fuck! No he acabado....

miércoles, 20 de octubre de 2010

Ay Kafka, ya entiendo lo de la metamorfosis...

I feel very fuckin' small right now.

Burocracy sucks

sábado, 25 de septiembre de 2010

No extraño a mi vida anterior. Aunque, a fuerza de espiar a otros, he dado a la conclusión de que la felicidad diluye las pasiones y una queda mirando tranquilamente a la ventana, como una dulce loca sedada.

Luego, vienen esos tiernos bebés rosados que, estamos seguros, sabremos criar mejor de lo que nos criaron. Desde que son concebidos, nosotros, los frutos de las equivocaciones ochenteras, les pensamos una vida lejos de la vergüenza y los secretos terribles que nos empujaron a los abismos.

Así, nos sumergimos en los vaivenes de sus estómagos y sus encías, como nuestras madres hicieron hace tiempo. También se empieza a acortar el dinero y las horas se parecen unas a otras de maneras imposibles. Ganamos peso y empezamos a ser la que nos mandó a la escuela, en un afán desesperado de ser distinta a ella. Pensamos en el futuro con cierta prisa y algo de pesimismo, para abandonar las ganas de señalarle al mundo que una sigue aquí, respirando, agriamente, todos los días.

viernes, 13 de agosto de 2010

Ja!

Pasaron ya diez largos años, y pude ver una foto. Nada más ha quedado a deberse, porque creo que ganamos los mismos kilos, aunque tú te quedaste hablando de futbol, abrazando a tu ex novia gorda y fea de la secundaria (sí, más que yo).

I'm mean. Vi la foto de aquél. Y si volviéramos a esos años terribles, temo decirte que no cambiaría nada. Quizá me volvería más descarada.

Gracias. Ya no lamento nada.

No sé en qué me baso, pero siento que a final de cuentas yo gané...

De tamaño alacrán te libraste. La cosa es que en tamaño alacrán me convertiste.

Desde mi cobardía y mi silencio, salud.

domingo, 25 de julio de 2010

La alegría está sobrevalorada. Al menos esa impresión me da ante la lluvia que no ha dejado de justificar esta renuencia mía a salir de casa.

Y sin embargo allá está el mundo que se mueve, aquí mis temores y mi incertidumbre, que se rehúsan a creer que todo sea cuestión de estar como unas putas castañuelas. Estoy aquí, a pocas (no sé cuántas) cuartillas de terminar la estúpida tesis, la eterna tesis. Toda una crisis existencial por sí misma. Entonces, y de la nada, me he puesto triste. Así, redonda e injustificadamente triste.
Paralizada como un chihuahua mojado y patético. Cada vez más redonda, a fuerza de negritos y papas...

La casa se ha llenado de moscas.

jueves, 15 de julio de 2010

¿De eso se trata, no? De arrancarse los alacranes del pecho. Pobre sitio este, que nada sabe de coherencia.

Odio a las viejas mustias. No quiere decir que a mi vez no lo haya sido, pero... bueno, esta vez me molesta y aquéllas no. Será que he tenido que responder por cada uno de mis arranques, y no me sabe tolerar los ajenos...

No sé por qué escribo al respecto. El mosquito del encabronamiento no me ha dejado, y sólo pienso en cuánto me caga el género humano hoy día. Como si nada valiera, algunas personas se dedican a estrellar platos en el piso y ponerse a llorar por el desastre. Es un incendio cobarde, mezquino: hasta para el drama hay que tener estilo.

Tal vez sea cultural, vaya uno a saber. Las mujeres como eternas víctimas de sí mismas, bien que lo sé, bien que lo hice, pero a cambio tuve que aguantar cada caída, cada mala cara, cada mañana sintiéndome miserable. No soporto, entonces, otra víctima que carga su pasado a todos a su alrededor, la verdad es que "todos" me valen madre, no soporto que me fastidie a mí con fantasmas que son viejos conocidos.

¿Soy cruel, injusta? Seguramente. También asquerosamente egoísta, sinceramente egoísta. That's enough...

martes, 13 de julio de 2010

Dios estuvo muy cerca y muy lejos, alternativamente.

Muy cerca, cuando tenía diez años y me sabía el catecismo, el misal y exploraba ese viejo libro...
Muy lejos cuando no me sirvió de nada para enfrentar el desamparo y la violencia que estallaron con mi pubertad y me dejaron irremediablemente sola.

Después regresó en pequeñas apariciones en medio de desesperación e inmadurez. La Iglesia no. Se quedó en el mismo apartado de mi temor al narco y a los violadores en serie.

Hace unos años le hablé, cuando nadie más me quiso escuchar. Entré en uno de esos templos cuasi paganos en medio de una ciudad enorme y me derrumbé, pero no hubo confort, ni paz, ni un abrazo. Cuando mucho, medio metro cuadrado para tirarme al piso en público sin riesgo de ser enviada a alguna institución mental.

Muchas personas tienen a Dios en su mesa, en su cama, en sus crímenes. Creo que yo dejaré esa relación para el momento en que no quiera volver a asumir la responsabilidad de mis actos, para otro abismo como el de esa vez, en la que no pude sostener mis huesos y los dejé en el piso.

No creo que le importe...