jueves, 15 de agosto de 2019

Resaca

Según  Wikipedia, la resaca marina es una corriente superficial de agua, que retrocede desde la costa hacia el mar. Se genera principalmente por la rotura irregular de las olas a lo largo de la cresta, llegando bruscamente a la playa con un índice elevado de energía, desvaneciéndose luego sobre el fondo para, posteriormente, regresar hacia el mar por un canal a través de las olas.

Podríamos decir, después de 52 días de vivir a la orilla del mar, que mi vapuleada humanidad (alma, cuerpo, psique) fue arrojada al océano y atrapada por la resaca. La resaca: los cuidados, el cáncer, la muerte, piadosa, sí, pero muerte siempre. La vida culereándose un leve, porque bien sabemos, sabemos siempre, que puede ser peor.

El peligro real de las corrientes de resaca no es el ser arrastrado por ellas mar adentro, sino la forma en que la persona reacciona: muchos bañistas entran en pánico y tratan de nadar contra la corriente, cansándose enseguida y hundiéndose. 

La vuelta a Guanajuato después de los días misericordiosos en el Caribe estuvo marcada por un vómito abundante y fétido en el auto, mientras madre, Diego y yo estábamos atrapadas en la carretera, en medio del calor de las tres de la tarde de diciembre. La vuelta a Guanajuato y ese vómito en el que nos estuvimos macerando una hora y pico, significaban -yo no lo sabía- el ominoso principio del final de la vida de mi madre.

Apenas unos días antes lo habíamos sabido: metástasis, el hígado invadido, no tiene caso operar, señora, para qué la molestamos. Si acaso, vamos a esperar a que nos autoricen el tratamiento de inmunoterapia que sólo se consigue en Suiza y es lo más avanzado. Feliz Navidad. Nos vemos el tres de enero. Mi mamá no llegó a ver el tres de enero.

(Lo escribo y tengo qué parar: mi mamá no llegó al tres de enero, mi mamá no comió rosca de Reyes. mi mamá no me envió memes cursis el catorce de febrero, mi mamá no festejó su cumpleaños 60 ni verá a mi hijo cumplir 4 años, mi mamá ya sólo se me aparece en sueños y aun en sueños sé que está muerta, mi mamá ya no volverá, ya no se va a reír ni a enojar ni a sentir agradecida ni herida ni una chingada, mi mamá está muerta y de la muerte no se vuelve Diego, abuelita no va a venir a visitarnos aquí a Mazatlán.)

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No tuve el valor de seguir. La resaca, no, yo tratando de resistirla, me cortó el aire y yo casi me muero. Casi cedo al encanto de la promesa del mar dulce, del Pacífico que prometía olvido y paz, por fin paz.

Todavía siento cómo me llama y que algún día voy a abandonarme a ese susurro que sigue presente a medio país de distancia, a horas y horas de mi dulce mar. 

Just... not today.


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