Yo no me he inventado nada. No soy capaz. Cualquier imaginación posible será siempre superada por la pluma del escritor misterioso que tuerce los destinos.
Él, seguramente, envió al ángel exterminador que disparó la 38 Especial. El padre de familia ejemplar, ingeniero civil, recibió la bala en el vientre y bajó con rapidez al infierno, condenado para siempre por la violación que nadie escuchó, pero que rompió sin remedio el alma de la niña.
El vengador involuntario y la pequeña nunca se conocieron. Cada navidad, secretamente, ella le rezaba al escritor para que enderezara el destino del hombre preso. Puede que la escuchara, porque Miguel sólo cumplió cinco años de su condena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario