miércoles, 4 de diciembre de 2013

Instantánea

Me robo el tiempo que no tengo, antes de que los recuerdos se me entierren entre tanto expediente y olvide para siempre el sonido exacto del piano en esa casona que nos parecía el hotel de El Resplandor.  Porque si olvido habré muerto un poco.

Algo de mí se quedó atrapado para siempre en el momento justo en que tus dedos sobre el teclado callaron mi preocupación por conseguir un taxi. Ahí estamos tú y yo, lo que no somos y lo que nunca fuimos, en un pliegue oculto del espacio-tiempo, cristalizados en ámbar, tú tocando de memoria a Yann Tiersen y yo, apenas respirando, mientras observo tu espalda y decido que nunca abandonaré esa habitación.

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