Te odio tanto, tanto, tanto. Y te envidio. Y me cagas la madre, porque te envidio. Sí, hoy es el día del veneno, hoy quiero plantar una bomba molotov en tu inodoro, desear que te laves el pelo con crema para depilar, que se te rompan los lentes de sol (bajo el camión de basura de las seis), que te corten la luz, que se te caiga un diente frontal y te salgan perrillas en los ojos.
Que te enamores de un cantinero transexual con pechos más grandes que los tuyos, que te acose un ex militar asesino y que te mande flores el tipo más culero que conozcas. Que se te acabe el gas a media ducha, que te obsesiones con la dependienta bigotona de la panadería y que no puedas dejar de pedirle una chancla usada para lamer (que ella te negará, por supuesto). Que te salgan espinillas en el culo, que te dejen con la cuenta en un restaurante caro, que le aflojes a un tránsito para corromperlo y que aún así te chingue una placa...
Pero sobre todo, ante todo...¡que te salga una verruga genital a modo de tapón, a ver si ya dejas de cogerte a mi vato!
4 comentarios:
Cinco estrellitas. Se agradece semejante honestidad a la hora de escribir, neta.
"Me cagas la madre porque te envidio." Mocos! Hay que tener hartos huevos para declarar algo así.
"Me cagas la madre porque te envidio." Mocos! Hay que tener hartos huevos para declarar algo así.
de pronto, sin saber por qué, pensé que hablabas de un vato.
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