lunes, 2 de julio de 2012

Qué barato es Benedetti. Y cómo me gusta.




Viceversa


Tengo miedo de verte

necesidad de verte

esperanza de verte

desazones de verte



tengo ganas de hallarte

preocupación de hallarte

certidumbre de hallarte

pobres dudas de hallarte



tengo urgencia de oírte

alegría de oírte

buena suerte de oírte

y temores de oírte



o sea

resumiendo

estoy jodido

y radiante

quizá más lo primero

que lo segundo

y también

viceversa.



domingo, 4 de marzo de 2012

El tiempo pasa y estoy cansada. No he escrito ni una coma de la novela abortada hace un millón de años. Mis personajes se resignaron a su cotidianidad de cartón y fracaso; yo quería decir, escuchar mi voz en la oscuridad inerte.

Los abandoné por un refri bien lleno de porquería.

jueves, 23 de febrero de 2012

El destino parece decirme: "quédate". Pero ¿qué pasa cuando prefieres la calle a la casa? ¿Qué pasa si yo no quiero que me salven, ni calor, ni certidumbre?

martes, 29 de noviembre de 2011

No sé y no me importa con quién te hayas metido, pero ese culo parece radioactivo.

Yo creo que Rastamandita es una declaración de amor incondicional.

domingo, 13 de noviembre de 2011

lunes, 24 de octubre de 2011

El head-banging es sólo para jóvenes... pero eso yo no lo sabía allá en Guadalajara, ante un Axl Rose elegantemente alterado.

Reniego en el escritorio.

Pero feliz.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Hay viernes que parecen lunes.

Y hoy cometí el error de presentarme a trabajar con mi propia personalidad. Llueve tanto... quisiera sentarme a disfrutar esta tristeza lunar, que me hace llorar por todos los cachorros del mundo, pero este no es lugar para estar viva.

Soy un pequeño animal irracional, soy pura tierra, oscuridad. Solía odiar estos días, recordatorio de la extraña potencia de dar vida, pero empiezo a creer que sin ellos no sería más que un trozo de caucho asalariado.

¿Qué hombre entenderá la fuerza que se requiere para calcular impuestos mientras todo tu cuerpo se abre en canal y sangra?

(Qué prosaica. Pero bueno, de verdad, si algún varón lee esto, que recuerde la peor diarrea de su vida e intente imaginar cómo habría sido conservar la compostura mientras te ataca un retortijón asesino).